Carabineros de Chile reprimieron a miles de estudiantes secundarios que querían marchar por una educación gratuita, en un rechazo anticipado a la propuesta del gobierno para superar la crisis del sector, tanto en Santiago, donde detuvieron más de 500 estudiantes, como en otras ciudades del país.
La marcha en Santiago, a la que asistieron alrededor de 10.000 alumnos secundarios, no fue autorizada por el gobierno, que acusó de "intransigencia" a los dirigentes estudiantiles.
El vocero del gobierno chileno, Andrés Chadwick, primo del presidente Sebastián Piñera, dijo que los estudiantes "no son dueños del país y por eso hay que hacer respetar la ley".
Unos mil efectivos policiales cercaron a los estudiantes que intentaban concentrarse en la , el principal punto de encuentro de celebraciones políticas y deportivas de Santiago. Las fuerzas de seguridad cerraron las rejas de acceso al público y las bocas de salida del subterráneo, para que los alumnos no accedieran al punto de concentración.
Los policías utilizaron carros hidrantes y bombas lacrimógenas y, según la vocera de los secundarios, Laura Ortiz, "incluso se escucharon disparos".
La presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, Camila Vallejo, consideró "inaceptable" la represión policial y aseguró que el centro de Santiago "se encuentra en estado de sitio".
En tanto, en el de Valparaíso, 140 kilómetros al noroeste de Santiago, 5.000 estudiantes marcharon y se enfrentaron también con la policía. En Concepción, 500 kilómetros al sur de la chilena, miles de estudiantes se sumaron a una marcha que también fue reprimida por las fuerzas policiales.
Las movilizaciones se realizaron en vísperas de que alumnos y profesores entreguen su respuesta al educativo presentado por el gobierno de Sebastián Piñera, que ya fue rechazado extraoficialmente por unas 10 federaciones de estudiantes de las principales del país.
Las protestas también coincidieron con la publicación de una encuesta del influyente y patronal Centro de Estudios Públicos, que sitúa a Piñera con una aprobación del 26 , la cifra más baja para un mandatario en 20 años de democracia, y a los partidos opositores de la Concertación con 20 por ciento de aprobación.