Son 57 trabajadores que se quedaron sin su fuente de trabajo cuando UCAL cerró sus puertas, y a los cuales la empresa debía pagarles. Al no cumplir la patronal, el gobierno provincial intercedió y se comprometió a abonarles un subsidio, lo cual dejó de cumplirse en noviembre del año pasado. “Somos obreros y tenemos hambre, nuestros hijos necesitan medicamentos, ropa y comida”, expresó Ramón Segovia.
La hilandería UCAL mantiene una importante deuda con 57 trabajadores que se quedaron sin su fuente de trabajo. Tiempo atrás se firmó un convenio para que la Justicia le levante un embargo así la entidad pueda vender maquinaria y pagar la deuda a sus empleados. Esta acción no tuvo resultado, por lo que el Gobierno se comprometió a interceder pagándoles un subsidio mensual y entregándoles mercadería.
“Desde noviembre del año pasado el Gobierno nos dejó a las buenas del señor – dijo Ramón Segovia, uno de los trabajadores de UCAL – nos dejó de abonar el subsidio, somos obreros y tenemos hambre, y nuestros hijos necesitan medicamentos, ropa y comida”.
“Hemos pedido colaboración al “Gobierno del Pueblo de la Provincia del Chaco”, para poder cobrar lo nuestro, pero ellos también hicieron oídos sordos al reclamo y eso que el Señor Capitanich se comprometió en reactivar la fábrica”, reclamaron.
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