Así, la visita de los asesores de la Anses Buenos Aires a Sáenz Peña aceleró algunas resoluciones y evaluación de estimaciones -como que la mega estafa supera los 500 millones de pesos- como el inmediato recambio del software (equipamiento o soporte de una computadora y que comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios que hacen posible la realización de tareas específicas) a fin de evitar que de manera tan sencilla se puedan cargar datos y dar de altas a figuras de personas físicas ó jurídicas , como ocurrió en este caso que siendo empleados jornaleros insolventes, en la realidad, pasaron a ser, en forma virtual, empleadores de entre 20 a 50 personas.
Por otra parte, fuentes del organismo nacional confirmaron a NORTE que en lo que resta de la semana se estaría en condiciones de formular una presentación ante la justicia en la cual la Anses se presentará como querellante en la megacausa dada a conocer semanas atrás por este diario.
Dinero de la gente
La justicia federal investiga una mega estafa contra la Administración Nacional de Seguridad Social -Anses- estimada en unos 500 millones de pesos, por parte de empresas fantasmas que a partir de denominadas “células” inscribían a empleadores insolventes que reclutaban de entre 20 a 50 personas, para el cobro de las asignaciones familiares, los cuales debían entregar el mayor parte de este beneficio a quienes los habían “contratados” y estos a su vez, a los organizadores sobre los cuales la investigación pone sus ojos por estos días.
Se trata de una mega causa donde se habrían formalizado centenares de expedientes -según la información a la cual accedió NORTE- originadas a partir de la creación de empleadores insolventes “motivados” por organizadores que por condición de “empresas fantasmas”, falsean datos de domicilios, y en algunos casos la investigación habría detectado que habrían realizado enajenación de bienes, para no ser detectados.
El ardid empleado por los presuntos estafadores, siempre al estar de las fuentes investigativas, puso de manifiesto la existencia no solo de empleadores insolventes sino de “organizadores invisibles”, ya que se hace muy difícil detectarlos porque “no dejan huellas salvo la estafa, la gran estafa, y allí se centra la investigación”, señaló la fuente reservada a este diario.
Los beneficiarios, en su mayoría, son personas de escasos recursos de la zona de El Impenetrable chaqueño, abarcando El Espinillo, Fuerte Esperanza, Pampa del Infierno y Miraflores, entre otras comunidades y que cobraban en tres bocas de pago: Avia Terai, Sáenz Peña y Quitilipi.
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