Alumnos y padres se manifestaron ayer durante toda la jornada en que no se pudieron dictar clases. Arribaron autoridades de la Provincia y mostraron los planos del nuevo edificio. En tanto, el colegio podría cerrarse desde hoy y se buscan edificios alternativos, por el peligro de derrumbe que existe en el lugar.
Alumnos y padres del céntrico colegio CEP Nº 39 “Doctor José Bergallo” volvieron a manifestarse ayer -durante todo el día- frente a las instalaciones de la institución cuya situación edilicia es deplorable y corre serio riesgo de derrumbe, poniendo en peligro a profesores, alumnos y toda la comunidad educativa en general. El edificio tiene más de 70 años de existencia y algunos sectores más “nuevos” fueron construidos hace más de 40 años. Por el lugar pasan cerca de 1000 alumnos por día contando los turnos mañana, tarde y noche; además de cursos que se dictan los fines de semana.
La manifestación comenzó poco después de las 7 cuando ingresaban los alumnos del turno mañana, pero en cambio de ingresar a las aulas comenzaron a desplegar banderas, pancartas, carteles que muestran frases como: “Tenemos derecho a una educación en un ambiente limpio”; “colegio en peligro de derrumbe”; “necesitamos instalaciones seguras”; “necesitamos agua potable”; “que tengo que hacer para que arreglen mi colegio” con una imagen de Mafalda; “por una educación digna”; entre otros.
Ante la movilización de padres y estudiantes, la Dirección de Tránsito Municipal cruzó vehículos en la intersección de la calle 16 entre 13 y 15 y la circulación de automóviles se vio interrumpida en todo el día.
Se cierra el edificio y esperan por la firma de Romero
Desde los primeros minutos de la movilización se hicieron presentes el director de la Regional VII Educativa, Carlos Pereyra; y la supervisora del nivel secundario, Gladys Abbá, los que tomaron contacto con el director del CEP 39, Jorge Godoy. Ambos también fueron dialogando con profesores y representantes de alumnos de los distintos cursos repasando todos los trámites realizados que hasta el momento no dieron los frutos esperados, dado que desde la dirección del establecimiento se hicieron reclamos a nivel provincial y nacional, incluso hasta ante el Defensor del Pueblo, pero el colegio sigue igual y los peligros van en aumento con el paso del tiempo.
Por la tarde arribó Daniel Farías, director de niveles y modalidades, acompañada de la arquitecta Laura Franco, quienes se reunieron con padres, alumnos y profesores, sumándose el director regional Pereyra y la supervisora Abbá. Los funcionarios exhibieron planos del nuevo edificio que comenzaría a construirse en el 2012 conservándose la fachada por haber sido declarado “edificio histórico” por el municipio y previéndose la demolición de un 50% para construir uno nuevo.
Mientras tanto se tomó ayer la decisión de no volver a utilizar el edificio, y buscar alternativas donde se puedan seguir dictando las clases con una comisión de padres, que comenzó a trabajar al respecto.
Hoy a las 15 se haría presente el ministro Romero, para firmar un acta de compromiso con las autoridades educativas, profesores y alumnos que amenazaron en recrudecer las medidas si la autoridad no se hace presente cansados de tantas promesas incumplidas.
La voz de un padre
Al respecto, uno de los padres de alumnos, Alejandro Balcaza, manifestó que “la situación en el colegio no da para más, no hay vidrios en las ventanas, llueve por los techos, recientemente inauguraron una sala de computación en la que también llueve. Hay aulas que tuvieron que ser cerradas porque se está cayendo el techo, y hay partes que están sostenidas con un palo”, manifestó. En este sentido, señaló: “Ya hicimos todos los trámites legales, hicimos peticiones, y no nos dieron respuestas, tuvimos que hacer esta protesta para que nos escuchen, y se apuren un poco”. Luego añadió: “Queremos hechos, basta de promesas, no puede ser que yo mande a mi hija al colegio y después tenga que ir a buscarla del Hospital porque se le cae un techo”.
Los padres piden que directamente se tumben las paredes y se construya un colegio nuevo, porque aseguran que la infraestructura actual no tiene arreglo. Asimismo señalaron que “entre todos juntamos monedas para poder comprar un aire acondicionado, pero para que queremos un aire sino tenemos ventanas, y en invierno los chicos padecen el frío”, explicaron.
Por otra parte, Balcaza lamentó que tengan que llegar a tomar estas medidas, ya que “a mí nunca me gusto hacer manifestaciones o cortes de ruta”, señaló, pero añadió que “ahora entiendo que esta es la única manera que los funcionarios te escuchen”.
Por otra parte, pidieron al ministro de Educación que en ocasión de su visita al colegio “venga con cosas claras y concretas, porque desde el 2009 que venimos escuchando propuestas”, -cuando el gobernador Capitanich inauguró un aula de informática había realizado la promesa del nuevo edificio-; “y si no hay respuestas vamos a tener que ir hasta el Ministerio de Educación de la Nación”, añadió.
Que se cumplan nuestros derechos, dicen los alumnos
La alumna Tatiana Pintos manifestó en medio de toda la movida de ayer que “estamos cansados de tantas promesas que no se cumplen, y decidimos hacer este reclamo porque estamos estudiando de una manera totalmente indigna. Creemos que tenemos los mismos derechos que los demás y por eso pedimos que se cumplan las promesas”. Y mencionó que a los baños no se puede entrar directamente, “porque son un foco de infección y hay que acarrear agua porque las cañerías están tapadas. Queremos que las autoridades vengan y estén en el colegio las horas que nosotros estamos para ver, o que pasen al baño que tenemos a ver si lo van a usar, o si enviarían a sus hijos aquí”, expresó con indignación. En el CEP 39 existe un solo baño para la totalidad de alumnos, y otro para directivos, profesores y administrativos.
Las paredes tiemblan
La alumna recordó que días atrás a una compañera de curso se le cayó un ventilador de techo por la cabeza, y que gracias a Dios no sufrió heridas graves.
Otro caso fue el de una preceptora que se encuentra embarazada y al apoyarse contra una de las paredes recibió una fuerte descarga eléctrica que puso en riesgo la continuación de su embarazo.
Otro caso comentado por los alumnos es que a la par del establecimiento se encuentra un edificio de gran envergadura donde funciona la Afip, cuando en ese organismo ponen en funcionamiento los aires acondicionados, las paredes comienzan a temblar confirmándose el peligro de derrumbe del vetusto edificio.
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