Es que antes de Navidad, por el intenso calor, fueron muchos los artefactos eléctricos nuevos que se quemaron adquiridos con sacrificio y muchos todavía los están pagando. Otros, que ya tenían su tiempo de uso, también sufrieron las consecuencias. Fue producto de las fuertes oscilaciones y fallas en las líneas de media tensión, que nada tienen que ver con el transporte o la energía disponible.
Hoy existen pérdidas que duelen porque económicamente no pueden ser reparadas por una gran parte de la población.
La empresa Secheep, por su parte, sigue informando sobre los cortes lo que ratifica que el sistema, lamentablemente, está colapsado. Las fallas lo revelan porque, como lo expresa la misma empresa, se produjeron en puentes cortados de estaciones transformadoras, fusibles quemados en diversos sectores y otras anomalías producto de materiales obsoletos, sobrecargas, líneas recargadas, exceso de consumo o tal vez la debida falta de mantenimiento.
Por otro lado, en el interior provincial se efectuaron cortes en dos líneas rurales de Charata, desde las 15.50 hasta las 16.50, para realizar un mantenimiento programado.
El gobernador Jorge Capitanich señaló que en los últimos cuatro años el consumo energético pasó de 300 a casi 500 megavatios debido al crecimiento económico provincial. Para cubrir la demanda, el gobierno invirtió 3.000 millones de pesos en infraestructura energética y se prevén más inversiones claves para brindar un servicio de calidad.
El mandatario explicó que en cualquier lugar del mundo, con más de 33 grados de temperatura, cualquier sistema energético genera una tensión extraordinaria. El incremento de la demanda energética en megavatios, fue del 66 por ciento cuatro años, mientras que la elasticidad producto fue del 1,36 por ciento. El más alto nivel de impacto.
El aumento de la demanda energética no es casual, sino directamente proporcional al crecimiento económico de la provincia, es uno de los factores del desarrollo. “El aumento se produce porque hay más comercios, más servicios y más industrias. Porque también se multiplicaron los ingresos y con ello, hay más consumo domiciliario; justamente esto último tiene que ver con que la ciudadanía tiene más poder adquisitivo para invertir, entre otras cosas, en bienes eléctricos”, explicó.
Si bien es loable y valorable la inversión que se realizó en la provincia para avalar ese crecimiento exponencial, estamos enfrentando una crisis con pérdidas para la comunidad en general y empresas en particular. Las explicaciones no alcanzan para superarlas. Desde hace muchos años y en gestiones de varios gobiernos anteriores no se realizan las inversiones necesarias para las líneas de media y baja tensión. Se miró al costado en lugar de concretar las inversiones. Los técnicos prevén y calculan, en la misma Secheep, los consumos con por lo menos cinco años de anticipación y lo vienen advirtiendo a los poderes de decisión política, que la explosión en cadena de los elementos obsoletos era cuestión de tiempo. El colapso se está produciendo.
Esta situación es sumamente delicada porque hay responsabilidades bien definidas, desde hace muchos años repetimos, porque muchos apostaron al “hoy” y no lo hicieron pensando en el desarrollo ni el crecimiento. Hoy no tenemos otra alternativa que diagramar un estrategia no solo provincial sino regional, que incluya hasta un plan de ahorro de energía hasta superar la situación. Pero, además, reclamar el derecho a inversiones, tarifas adecuadas para una región donde se tiene una gran represa, como Yacyretá, pero que no llega ningún beneficio para la población, salvo el de pagar la energía más cara y los impuestos más altos del país, incluso para desarrollar otras zonas que ni siquiera conocemos.
JVD
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