La joven, casada con un hombre de unos 30 años, declaró a las autoridades que las torturas comenzaron casi de inmediato, que incluía desde maltratos psicológicos hasta golpes de puño, quemaduras en el cuerpo y demás, por negarse a tener relaciones sexuales con "invitados de la familia".
El 27 de diciembre las autoridades lograron liberar a Gul, que se encontraba en un sótano del domicilio de sus suegros, en Baghlan, al norte de Afganistán.
La familia se dio por completo a la fuga al momento de la liberación de Sahar, pero se pudo dar con el paradero de la suegra, que fue puesta de inmediato a disposición de la Justicia.
Ayer, en tanto, se produjo la detención del suegro, mientras se refuerza la búsqueda del marido. "Continuamos con la búsqueda de los responsables. Hemos arrestado al suegro y tenemos a un equipo de diez agentes buscando al resto de la familia, entre ellos el marido de la chica torturada", afirmó el portavoz de Interior afgano, Sediq Sediqi, según declaraciones recogidas por EFE.
La chica en este momento se encuentra en un hospital de la capital afgana, Kabul, a la espera de una autorización de sus padres para trasladarla a un centro sanitario de la India, donde podrá recibir un mejor tratamiento para su recuperación.
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