Todavía no se apagan los fuegos de artificio que generó el escandalete del verano, el fallido concurso para elegir la mejor cola y la renuncia de la ignota Directora de Prensa del municipio.
Vale decir que la eyección de Laura Tribbia del cargo municipal, se da ante todo como el chivo expiatorio de una situación que Carlos Espínola no supo dominar. Pudo mas en el novel político “el que dirán” y la aparente “solución de raíz”, que desentrañar los reales motivos de esta situación, fogoneada desde la interna, y azuzada desde el denominado periodismo militante.
En el ambiente político subyace la idea de la firme postulación de Carlos Espínola a la gobernación, hecho que no es considerado menor por su rival, Fabián Ríos, quien apretó el botón de su aceitada maquinaria periodística para dejar en evidente error de gestión al intendente.
Y fue así que la noticia del rechazo de inexistentes agrupaciones feministas al concurso impulsado por funcionarios del área turismo, fue rápidamente publicado por medios nacionales, a quienes tiene llegada la estructura periodística de Ríos, con la corresponsalía de la agencia Telam como principal regimiento.
Desatado el escandalete, muy parecido a los de la farándula porteña, solo bastó que la prensa anti K también accionara su maquinaria, ahora a través de corresponsalías de diarios y agencias de noticias porteñas para amplificar el desliz de Camau.
Muy afecto a su rol de niño educado, Espínola no soportó semejante catarata de ataques y cortó por lo más delgado del hilo, la encargada de prensa, y no con quienes realmente pensaron, diagramaron y pergeñaron el concurso “La mejor cola del verano”.
Ahora bien, aquí la segunda parte de esta historia: Facundo Palma (del Partido Liberal) y Gladis Schafer (ex nuevista) fueron los ideólogos del polémico concurso, que según la prensa anti K, no fueron evacuados de la gestión municipal por aparentes compromisos políticos.
De Palma en particular y del liberalismo en general es esperable una actitud de afinidad política con Camau, de armado de una estructura de cara a la proyección gubernamental del medallista olímpico, pese a que el centenario partido celeste manifestó una repulsiva condición anti kirchnerisma. Para los liberales, las necesidades electorales tienen cara de hereje.
Sin embargo, Schafer dejó hace tiempo el Partido Nuevo, y buscó protección en el sector interno del PJ comandado por el ex senador provincial Jorge Barrionuevo, tío de Martín, actual Secretario de Obras Públicas del Camau y principal espada política de la gestión.
Pero quedó claro, además, que las repercusiones en Buenos Aires de fallas en la gestión, no son del agrado del Intendente, que tiene allí depositado su porvenir político, mas precisamente en el dedo de la presidenta.
Mas allá de las colas, de sexismo, de internas y de funcionarios que llevan adelante acciones inconsultas, lo concreto y claro que dejó este escandalete del verano, es que la pelea por ser el candidato a gobernador por el PJ será tan cruel como los cruces entre Graciela Alfano y Anibal Pachano. De políticas y propuestas, aún nada.
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