El gobernador de Corrientes al volver de las playas uruguayas habría dado instrucciones precisas a sus funcionarios, de atacar con vehemencia de ahora en más al titular del ejecutivo municipal capitalino Camau Espínola, a fin de desacreditarlo frente a la sociedad. "Mátenlo a Camau" habría sonado en los teléfonos radicales. La orden dada se cumplió a rajatablas por uno de sus funcionarios al menos, el Subsecretario de Seguridad Luis Bravo, y pondría otra espada más a blandir con el mismo ministro Valdéz en el combate. Camau rompió su estilo conciliador y salió a contestar. En Casa de Gobierno dicen que le "encontraron el punto" para hacerle cometer errores. Operativos "Cola" y "Cárcel" hicieron perder la calma al medallista. Apenas enterado de la presencia de Camau Espínola en dos escenarios donde debía estar él, el anfiteatro Cocomarola y la Cárcel donde se desarrollaba un motín, la orden expresa del gobernador fue: "mátenlo a Camau", en alusión a poner toda la artillería mediática en el hombre fuerte del kirchnerismo y candidato a gobernador de la presidenta, con el fin de cumplir con dos objetivos: tapar el revuelo por un motín que se volvió incontrolable por momentos, y seguir con la campaña de bajar de hándicap al medallista. Camau venía de transitar su primera crisis mediática con el "Operativo Cola", cuando Ricardo apretó los botones del segundo, el "Operativo Cárcel", El deportista contra atacó, algo que no hacía desde que se conoce su incursión en la política desde el 2009. Desde los pasillos de Casa de Gobierno indicaron que el éxito que tuvo el primer operativo, con la salida de la función de dos funcionarias como Laura Tribbia y Ketty Schaffer, le "encontraron el punto a Camau": se enoja y comienza a cometer errores, sintetizaron los estrategas de imagen del gobierno. Esa misma táctica ensayó Ricardo, y ahora la intención es enrostrarle a Camau el rol de trepador, metido y defensor de delincuentes, para denostarlo ante la sociedad. Esa imputación le sacó de las casillas al intendente que replicó obligado, entrando en lo que no está acostumbrado: contestar a las críticas abiertamente, dejando de lado su perfil conciliador y pacifista. Por ahora Camau estaría estudiando cómo hacer frente a la andanada que se viene, pero que sabe lo castigará con dureza, de la cual el gobernador sabe también como manejar los tiempos y hacer sentir el rigor a sus adversarios. Mientras tanto espera a sus asesores de prensa en Buenos Aires, hoy de vacaciones, para que le indiquen cómo afrontar la crisis mediática, ya que a su espada Laura Tribbia, alfil en el manejo de los medios locales, debió resignar en la batalla anterior a cambio de tranquilizar la voracidad de los medios nacionales.
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