Ochenta millones de egipcios se encuentran sin internet y sin teléfono móvil, en una estrategia del Gobierno de frenar las manifestaciones convocadas para este viernes después del rezo, que se celebra al mediodía.
Desde las 00.00 horas de este viernes, internet dejó de funcionar y si se llama a una de las compañías que presta su servicio, se escucha un mensaje telefónico grabado en el que se anuncia que "Egipto no disfrutará de internet este viernes".
El 'apagón' que sufren 80 millones de personas tiene como objetivo frenar o entorpecer en todo lo posible las acciones de los ciudadanos que estos días salieron a las calles para protestar contra el régimen de Hosni Mubarak, alentados por lo ocurrido con la exitosa revolución tunecina.
Internet y la telefonía móvil fueron las dos herramientas utilizadas por los manifestantes para movilizarse y concentrarse en diferentes puntos de las principales ciudades egipcias. En los anteriores días, Facebook y Twitter ya fueron 'apagados'.
Los cibercafés son lugares de encuentro donde no cesa la actividad durante las 24 horas del día y más ahora con los últimos acontecimientos. Sin embargo, este viernes por la mañana, estaban completamente vacíos. Nayer, el propietario de uno de estos locales, de 25 años, contaba que le habían comunicado que el servicio no se reestablecería hasta las 20.00 horas.
La convocatoria realizada para después del rezo del mediodía es el momento cumbre de las protestas que están teniendo lugar por todo el país contra el régimen de tres décadas de Hosni Mubarak. La consigna es tomar todo el centro de la capital, en concreto, la simbólica Plaza Tahrir o Plaza de la Libertad.
LA OPOSICION SE PREPARA
Mohamed El Baradei, símbolo de la oposición egipcia y premio Nobel de la Paz 2005, aseguró ayer en El Cairo que se siente "preparado para conducir la transición política en Egipto".
Su llegada generó un gran revuelo y división en el país, el cual vivió su tercer día de protestas violentas que exigen la salida del presidente Hosni Mubarak.
Luego de aterrizar en la capital egipcia, el ex director del Organismo Internacional para la Energía Atómica dijo que el cambio político "es inevitable".
“Creo que este es un momento clave para el futuro de Egipto”, dijo en el aeropuerto de local ante la prensa.
Horas antes, cuando iba a tomar el avión en Viena, había dicho: "Si la gente lo quiere, y sobre todo los jóvenes, puedo dirigir la transición. No les voy a abandonar".
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